BARMITO Y LA LUZ QUE ESCONDE
En un nido de huevos dorados
vivía Barmito, pollito encantado.
Junto a él, su hermama pequeñita,
la llamaban Chispita, rayito de risa bonita.
Un día el granjero, sin mucho pensar,
los separó sin poderlo explicar.
Barmito lloró bajo el cielo azul.
"¿Como encontrarla sin ver la luz?" pensó con
tumulto y tul
Caminó entre campos, saltó sobre charcos,
preguntó a los conejos, a los gatos, a los barcos.
"¿Has visto a chispita?" , preguntó con
voz temblorosa,
pero todos le dijeron: " Se esconde en la cosa
más hermosa".
Siguió su instinto, siguió su corazón,
aun que la paradoja le daba confusión:
"Si la luz que me guía es la que me esconde cada día,
¿Cómo sabré dónde termina la noche y empieza el
día?"
Bailó entre sombras, voló sin volar,
y en cada rincón escuchó su risa vibrar.
El río le habló con voz cristalina:
"Busca donde la luna y el sol hacen esquina"
En el bosque encontró un árbol gigante,
sus ramas abrazaban el cielo brillante.
Allí estaba Chispita, jugando con luciérnagas de
mil colores,
Y Barmito corrió hacia ella, olvidando miedos y
temores
Se abrazaron fuerte, sus picos chocaron de alegría,
aprendieron que la oscuridad también es guía.
Que a veces perderse es parte de encontrar,
y que la luz que se esconde nos enseña a mirar.
Desde aquel día, juntos en cada amanecer,
Barmito y Chispita aprendieron a ver:
que aun que el mundo parezca jugar a esconder,
el amor siempre encuentra la forma de volver.
Ellos son Barmito y Chispita

